Actualmente sentimos, cada vez más, la necesidad de publicar fotos de nuestros hijos en las redes sociales. Cuando se habla de ello las opiniones son variadas, y parecen condenadas a no entenderse.
Necesitamos que todos vean lo maravillosos que son nuestros hijos, las monerías que hacen, lo divinos que están en la playa, lo mucho que han crecido, etc, etc.
¿Por qué sentimos esa necesidad?
¿Por qué sentimos esa necesidad?
¿Qué aspecto de nuestra vida o carencia tratamos de cubrir?
Cuándo alguien publica una de esas fotos, quiero creer que hay satisfacción por mostrar a ese querido hijo, ó..... tal vez, es simple y llanamente egoísmo.
Cuántas personas se preguntan antes de hacerlo, si a su hijo le gustaría que todo el mundo le viese y su imagen fuese pública.
¿No debemos analizar que el niño tiene derecho a su intimidad?
¿A nosotros nos gusta que alguien de nuestra familia o amigos publique fotos nuestras sin consultarnos previamente?,.......... a mi desde luego que no. Por más que me digan que se puede acotar quién ve las fotos, no me lo creo, una vez difundida no tengo ninguna certeza de dónde ni a quién puede llegar y quiénes las reciban qué harán con ellas.
¿A nosotros nos gusta que alguien de nuestra familia o amigos publique fotos nuestras sin consultarnos previamente?,.......... a mi desde luego que no. Por más que me digan que se puede acotar quién ve las fotos, no me lo creo, una vez difundida no tengo ninguna certeza de dónde ni a quién puede llegar y quiénes las reciban qué harán con ellas.
Este tema suele ser motivo de discusión, y la mayoría no alcanza a entender qué es lo que está en juego, creemos que por el mero hecho de ser padres tenemos la posesión absoluta de todo lo que respecta a nuestros hijos, y realmente no es así. Es nuestro hijo cuándo sea mayor de edad y tenga capacidad para ello, quién decidirá lo que hace con su intimidad, no le privemos de antemano de ese derecho.
Somos poco coherentes, queremos leyes que protejan al menor, leyes que salvaguarden sus derechos, su intimidad, su imagen, y somos nosotros mismos los que nos saltamos todas las normas establecidas y publicamos en las redes sociales sus fotos o contamos su vida.
Dejo el enlace de este artículo para que cada uno haga su propia reflexión.
La imagen de nuestros niños es su imagen, no la nuestra.
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Imagen: Nosotras-El viejo topo |